Sentinel
- A1 y Hub
- Dos cámaras y un videoportero
- Presencia, puertas y ventanas vigiladas
- Fugas de agua, gas y humo detectados
- Manilla con bloqueo y escenas de noche
Una casa que vela por los suyos y se acompasa a su día sin que usted tenga que pensar en ello.
Cámaras, detectores y sensores se funden en la arquitectura. La vigilancia, sin el aparataje.
Una fuga de agua, un rastro de gas, una ventana que quedó abierta: la casa lo detecta y le avisa, a tiempo.
Usted se acerca: la puerta se desbloquea, la luz se enciende, la casa despierta. Sin un solo gesto.
Viva por la mañana, cálida al anochecer. La iluminación sigue el día, sin un solo ajuste.
Imágenes, sonidos y hábitos se procesan dentro de la casa. Nada llega a la nube, nada se monetiza.
Un sistema que se ocupa de sí mismo. El verdadero lujo es poder olvidarlo.
Sus luces, su música, sus persianas: el sistema no reemplaza nada y lo reúne todo bajo un mismo mando, por fin coherente de una estancia a otra.
Objetos concebidos para desaparecer en su interior y hacerse olvidar, hasta el instante preciso en que usted los necesita.
Puertas, agua, aire, presencia: la casa vela por lo esencial, sin parecerse jamás a una alarma.
La casa se templa antes de que despierte, se suaviza al caer la noche. Usted no ajusta nada: lo ha comprendido.
Todo está ahí, todo funciona, el silencio regresa. Lo mejor de un sistema Falk-Holm es el instante en que se deja de pensar en él.
Puertas, agua, aire, presencia: la casa vela por lo esencial, sin parecerse jamás a una alarma.
Cada una se instala y ajusta en su casa por un distribuidor autorizado, al precio de venta al público, instalación y puesta en servicio incluidas.